Las mujeres tienen muchos nombres y cada una tiene una historia. Todas tienen lepra y sufren especialmente por su condición femenina. No han podido tratarse a tiempo porque tienen que trabajar y cuidar de los niños. "Si no cuidan de los niños y van en busca de tratamiento los hombres dejarían morir a los niños de hambre". Y las mujeres pierden parte de su cuerpo, literalmente. Y el tiempo y la tradición les va quitando trocitos. Después las repudian del pueblo y la familia les tiene que alquilar una chabola en medio de la nada.
Los hombres se llaman Jordi Sebastià y Jordi Pla. El primero ha escrito las historias, el segundo las ha pintado con su cámara. Fontilles les ha ajudado a materializar el proyecto en un libro que da visibilidad a las personas que todavía hay con lepra en el mundo por falta de higiene y de un tratamiento a tiempo. En el ordenador del fotógrafo queda una foto desgarradora, que nunca se va a publicar, y en la libreta del escritor una idea que no nunca verá la luz... Y mientras el mundo gira sin parar me paro un momento y me doy cuenta de que hay entre 2 y 3 millones de casos de lepra en el mundo, que afectan a unos 11 millones de personas, a sus hijos, familias, y que casi siempre tienen nombre de mujer.
Mientras en un pequeño pueblecito de Vall de Laguar unos pocos ancianos ya curados de la enfermedad respiran el aire de los pinos y echan la vista atrás. Un día alguien les miró a los ojos, y dejaron de ser invisibles.
Joaquim Labiós (el texto y las fotos se pueden reproducir libremente siempre que se cite al autor).
El libro se puede comprar con un donativo mínimo de 20 euros.
Más información en www.fontilles.org
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